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jueves, 7 de marzo de 2019


EL CGI DE 1982 AL 2019 – DE TRON A ACUAMÁN
La evolución de las imágenes generadas por computador
Por José Fernando Ruiz Piedrahíta



         El cartel era impresionante. El teatro Capri presentaba la película Tron de Walt Disney. No sabíamos mucho de cine, solo íbamos a pasar las tardes al teatro porque nos gustaban las películas. Por lo menos a mí me encantaban las historias que el cine podía contarme y me volví un apasionado del séptimo arte. Fui a ver Tron. Quedé con la boca abierta ante las sorprendentes imágenes que parecían imposibles. Y lo eran porque estaba viendo la primera película generada por un computador que superaba por kilómetros a “Abismo Negro” de la misma productora y que se había estrenado en el año 1979.  La vi dos veces más y debía ir pronto, antes que la quitaran del teatro porque no existían ni el Betamax, ni los canales de cine extranjero y menos los sitios de internet para verlas otra vez. ¡Dios! Qué sencilla era la vida entonces.

         Para el año 1983, el computador era un sueño solo visible en algunas películas de ese tiempo. En la Pereira de entonces no conocíamos esos aparatos, aunque ya había algunos que funcionaban en Colombia desde 1957. Grandes compañías traían computadores de tubos gigantescos de varias toneladas de peso, no usaban pantallas o discos duros; todo se procesaba con base en miles de tarjetas perforadas que leían un tambor magnético. Bavaria, Fabricato, Ecopetrol, Coltejer, algunas universidades y empresarios, lograron avances en sus operaciones gracias a esa ciencia desconocida llamada informática y que ya en otros países se empezaba a aplicar en el cine. Tron fue la primera película que incluyó imágenes generadas por un computador  y que se imprimieron en el celuloide para posterior proyección en salas de cine. Con razón estábamos sorprendidos.
         Tron cuenta la historia de un programador de computadores que logra entrar al mundo cuántico de los programas y vivir una aventura en ese sub nivel de realidad. En un principio la película fue considerada como un enorme fracaso financiero, sobre todo porque muchas personas no entendían realmente de qué se trataba, pues el mundo de los computadores era aún desconocido y más aún en nuestro país. Lastimosamente la película pasó por Pereira sin pena ni gloría y fuimos muy pocos los que pudimos disfrutarla y no porque supiéramos de qué se trataba; lo que realmente disfrutamos fueron sus imágenes híper realistas. No sabíamos en ese momento que la película era el resultado de una fusión tecnológica: Filmación sobre fondos azules y generación de gráficos en computador. Las siglas CGI significan en inglés Computer Generated Imagery.

Pasaron dos años más y llegó El Último Guerrero Espacial del director Nick Castle y que sumaba a la imagen escenas en las que el computador había hecho un excelente trabajo. Entonces pensábamos que la imaginación en el cine era ilimitada, frase que hoy adquiere un sentido particular, pues no hay mundo por más extraño que podamos imaginar que no se pueda llevar a la realidad iconográfica gracias a los computadores que también han evolucionado de una manera monstruosa. Y no más de un año después de estrenarse la película del guerrero, apareció otra que hoy es un clásico de la ciencia ficción pero que cuando la vimos en la semi penumbra del teatro Capri no pudimos entenderla: Duna de David Lynch. Es más, confieso que la vi muchas veces para comprender realmente su significado, lo que se convirtió en una pequeña obsesión. Es decir que no me trasnochaba, pero era como una espinita en el corazón. En la sala de cine no duró más de una semana y fui a verla dos veces más, pero cada vez salía más confundido. Pasaron muchos años y ya existía el Betamax, los clubes de alquiler de películas en VHS y el internet y fue así, que pude comprar el libro Duna y por fin pude entenderla. Es que para esa película y muchas otras incluidos sus libros correspondientes, hay que aplicar una frase que ha cambiado mi vida y el modo de verla: “La fantasía no necesita explicación”. La novela tiene muchas complejidades argumentales que no alcanzaron a ser incluidas en la película que originalmente estaba planeada para cinco horas, pero que los productores De Laurentis, padre e hija, obligaron a David Lynch el director, a dejarla de dos horas y media por lo que el público casi no pudo comprender de que se trataba. Imagínense a los que la vimos en el teatro Capri. A la salida oíamos comentarios como “Qué hueso”, “Uyy que película tan mala”, “No entendí nada” o “Botamos la platica”

         Y la lista seguía ampliándose y los computadores evolucionando. El universo Marvel y el de D.C Comic, junto con otras productoras se han servido de la magia del CGI para dejarnos con la boca abierta con películas como Vengadores, Liga de la Justicia, Batman, Supemán y cientos de producciones maravillosas. Ayer fui con mi hija a ver Acuamán y mejor aún, la vimos en 3D y ya esa es otra historia. El cine también ha hecho grandes descubrimientos que hoy nos permiten disfrutarlo de una manera fantástica. Desde Tron hasta Acuamán el cine ha dado pasos agigantados en beneficio de quienes disfrutamos y amamos el cine.


JOSE FERNANDO RUIZ PIEDRAHÍTA
Comunicador social y periodista
Promotor de lectura y producción textual
Biblioteca Pública Ramón Correa Mejía
Jofer62@hotmail.com