BENDITO
DIA DEL IDIOMA
José
Fernando Ruiz Piedrahíta*
Al momento de imponerse el reino de Castilla sobre las
demás provincias de lo que se llamaría España, se oficializó el castellano como
idioma del territorio cuyo gentilicio es “español”. En muchos países los
lugareños dicen que hablan castellano y en otros los nacionales dicen que hablan
español. Pues entre español como idioma y castellano como dialecto propio de
una región no hay mayor diferencia, pues la grafía, ortografía y gramática son
iguales. En algunos lugares se hace referencia histórica al momento de la
colonización de España en los territorios del nuevo mundo y entonces se
refieren al español como idioma hablado por los que llegaron y cuando se
refieren a los criollos emancipados se dice que estos hablaban castellano.
Nuestro idioma es rico en palabras y sonoridades y es idioma oficial en países de
varios continentes. Nadie imagina por ejemplo, que en la isla de Pascua se hable
en español, que más de dos millones de personas en Filipinas lo hablen o que
también lo hagan en Guinea Ecuatorial, país ubicado en el continente africano.
Dicen algunos estudios, que la letra que más usamos de nuestro idioma es la E
con un 17 %, luego tenemos la letra O con un 12% y la que se supone usamos
menos es la letra W. Nuestro idioma es muy antiguo, parece que proviene del año
960 más o menos cuando un fraile de un pueblo perdido en la memoria llamado La
Rozuela escribió una lista de mercado que incluía unos quesos, ese texto, muy curioso
además, se conoce con el nombre de Nodicia
de los Kesos, pero esta referencia no es la única pues otros investigadores
sostienen que el primer texto en castellano fueron las Glosas Emilianenses y la
Real Academia de la Lengua Española dice otra cosa muy diferente, pues asegura
que fueron unos escritos muy antiguos denominados Cartulario de Valpuestas.
El asunto hoy, es que
las palabras cambian constantemente y tal vez usted no ha sido consciente de esos
cambios, por ejemplo, que las letras “Ll” y “Ch” ya no existen; fueron
eliminadas del abecedario en 1994 por la Real Academia de la Lengua Española,
pero seguimos diciendo palabras como lluvia, llanto, llano, chino, chapulín,
chontaduro, chimenea, porque en realidad se trata del sonido que producen las
dos letras l o las letras c y h cuando están juntas.
Hay que lamentar sin duda, el mal uso de las redes sociales
que han mandado al traste tantos esfuerzos de quienes respetamos nuestro
idioma, pero hemos dejado que nos inunden extranjerismos en todos los ámbitos
sociales. Las apócopes son abreviaturas permitidas en la escritura que muchos
jóvenes y adultos usan por la pereza de escribir correctamente. Me demoro un poco
más pero intento enviar mis mensajes escritos correctamente. Un estudiante me
escribió alguna vez:
“K tan raro ver algo
bien escrito”.
Las palabras en español
terminan metidas en una masa espesa donde también hay palabras en inglés,
francés y otros idiomas; una masa que termina por convertirse en un pastel que
después de horneado tiene un color y un sabor extraño pero consumible. Allí se
cocinaron palabras como hobby, coaching, boutique, canapé, shopping, look,
check in, password, cover, knowhow, outfit y otras.
¿Está destinado nuestro
idioma a desaparecer tal y como lo conocíamos hace tan solo unos pocos años? La
respuesta la tenemos nosotros y además, en la punta de la lengua.
Recuerde que en la
Biblioteca Pública Ramón Correa Mejía tenemos talleres de escritura, redacción,
lectura y narrativa Castellana. Los servicios son gratuitos o como dirían
algunos, “al gratín”.
JOSE FERNANDO RUIZ
PIEDRAHÍTA
Promotor de lectura y
producción textual
Biblioteca Pública
Ramón Correa Mejía de Pereira