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lunes, 7 de octubre de 2019


CON CERVEZA DE JENGIBRE Y PAN DE CENTENO
Sobre la obra de Enid Blyton
Por José Fernando Ruiz Piedrahíta
           



Cuando conocí a Enid Blyton ya era mayor. Lamenté no haberla conocido en los años escolares porque seguramente habría disfrutado mucho en ese entonces. Pero nunca es tarde para conocer a buenos escritores como esta mujer de origen inglés que dedicó gran parte de su vida a escribir para los niños y adolescentes. Su obra es grande, se cuentan alrededor de 100 libros escritos una vez terminó la segunda guerra mundial y ella se dedicó a escribir. Estamos hablando de una mujer nacida en el año 1897 y que murió en el año 1968, que se casó en dos oportunidades y que fue malísima en matemáticas.
            Fue mi esposa la que me presentó a esta escritora. Trabajaba en RCN hace ya muchos años y hacía los turnos de control en Rumba Estéreo en Dosquebradas. Entraba a las 10 de la noche y salía a las seis de la mañana. Era una época en la que el computador aún no había llegado a las emisoras y mucho menos a nuestras vidas. El turno lo hacíamos completo sin tener mucho tiempo para hacer otras cosas, pues los temas musicales duraban en promedio tres minutos, y una vez terminaban, se ponían las cuñas radiales en cartuchos y se anunciaba el tema siguiente. En la madrugada solo se empataban los discos que giraban en los torna mesas. Pero mis turnos en esa emisora tuvieron la feliz compañía de esta mujer que contaba historias maravillosas de cinco personajes. Eran estos chicos dos hermanos: Julián y Dick con su prima Ana, con ellos estaba Georgina a quien todos llamaban Jorge y el inseparable e inefable perro Tim. Estos personajes conformaban a “Los Cinco” y con estos niños imaginarios Enid Blyton escribió 21 novelas maravillosas, llenas de aventuras, misterio, intriga y suspenso no exento de algunas gotas de terror y villanos malvados muy variopintos.
            A eso de las diez de la noche recibía de mi compañero el turno con las novedades de la emisora. Las novedades eran los registros que hacíamos para dejar por escrito lo que había pasado en el turno. Se incluían por ejemplo las nuevas promociones radiales, las salidas de ciertos clientes, las reposiciones de cuñas debido a retrasos en la programación. Se registraba también la entrada de nuevos discos, etc. Dejar listo el turno ocupaba más o menos una media hora y luego a “moler” música y a leer, por lo menos en mi caso. Sé de muchos compañeros que dormían plácidos en esas horas de trabajo. Otros recibían visitas especiales y no faltaba el que remojaba la garganta con algún traguito extra. Pero yo, la única visita que recibía era la de doña Enid. Cuando salía de casa lo primero que ponía en la mochila era uno de sus libros. Los cinco en la caravana, una aventura de los cinco, un fin de semana de los cinco, los cinco van al circo, los cinco en vacaciones… fueron 21 novelas que disfruté mucho durante esos años. Claro que después que terminé la serie, seguí con las aventuras de los siete secretos. Era esta serie de aventuras detectivescas, otro espacio maravilloso para leer en la tranquilidad de las altas horas de la noche, descubrí a los Siete Secretos, un club de detectives conformado por siete niños que abordan investigaciones sobre desapariciones misteriosas. También tienen perro y una antagonista permanente que, aunque afecta la trama, no siempre es la mala en cada una de las historias. Los siete Secretos es una serie de 15 volúmenes que también tuve la felicidad de leer mientras sonaban los éxitos salseros, parranderos y demás ritmos tropicales en los torna mesas de Rumba Estéreo de RCN en la sede de Dosquebradas.
            Una noche, a eso de las tres de la madrugada y en medio de una canción de Cuco Valoy, sentí una extraña presencia en la oficina de la emisora. Algo parecía que me observaba, pero no lograba descubrir qué o quién era. Dejé el libro de Los Cinco En La Caravana a un lado de la mesa donde estaba la consola de audio y me levanté lentamente esperando encontrar algún ser mitológico detrás de mí. No había nadie en las cercanías, así que retomé la emocionante aventura donde Tim, el perro, había descubierto una pista. Sentí una respiración agitada cerca de mi cuello. El coro de la canción salsera inundaba el pequeño estudio de la emisora:
“Juliana que mala eres… qué mala eres Juliana”
            Una sombra se movió detrás de mí. Me encomendé al altísimo, pensando que o era un fantasma que me iba a llevar a los profundos avernos, o un ladrón que aprovechando las altas horas de la noche iba a robar algo de la emisora. No, no era ninguno de los dos. Era el auditor de RCN radio que estaba de ronda por la ciudad y que miraba lo que estaba leyendo por encima de mi hombro. 
    Uyy… Don Hernando… qué susto me ha dado. — dije con el corazón galopando
    Ahhh… usted está leyendo.
    Si señor…
    Ahhh bueno. Pensé que estaba viendo revistas raras.
    No señor, me gusta leer.
    ¿Todo bien por aquí?
    Sí señor. “Sin novedad en el frente” *
    ¿Cómo?
    Que todo está bien. No ha pasado nada extraordinario.
El auditor revisó, leyó por encima lo que yo leía y se marchó. Yo seguí con la aventura y pronto empezó a entrar la luz de la mañana. El turno terminaba y guardé el libro de Enid Blyton en la mochila. Así pasé algún tiempo en la emisora Rumba Estéreo. Oyendo salsa, vallenatos, tropicales y deseando tomar una cerveza de jengibre con pan de centeno como describía la escritora inglesa en las aventuras de los Cinco lo que comían los chicos.

 Después de tantos años aún recuerdo a los cinco. Así que invito a los padres, tutores, educadores y adultos que recomienden a sus hijos conocer el mundo de estos niños y adolescentes para descubrir la magia y la alegría de una lectura sana y emocionante.
Quien mucho lee, tiene mucho que decir y quien poco o nada lee, poco o nada tiene para contar. En la biblioteca pública hay mucho para leer, así que les invito a visitarnos en el centro cultural Lucy Tejada tercer piso. Además, le podemos ofrecer talleres de lectura interpretativa todos los miércoles de 3:00 a 4:30 p.m. de escritura creativa los lunes de 6:00 a 8:00 p.m. De apreciación cinematográfica los jueves de 3:00 a 4:30 p.m. y cine foro a las cinco de la tarde después del taller de cine. Cada mes hacemos un conversatorio con un escritor de nuestra región quien tiene la posibilidad de presentar sus obras literarias e interactuar con el público. Cada uno de estos talleres tiene aplicaciones reales como en el taller de escritura donde hacemos una publicación de los trabajos realizados por los estudiantes en una colección importante de una editorial pereirana. En el taller de lectura interpretativa, los estudiantes participan en el programa radial “La librería Fantástica” de la emisora cultural de Pereira Remigio Antonio Cañarte y los del taller de cine realizan un cortometraje que se pone a circular en redes y al que se le hace todo el proceso del cine a pequeña escala. Si está interesado en hacer parte de estos espacios abiertos, puede informarse en la recepción de la biblioteca pública Ramón Correa Mejía. Todos los talleres son gratuitos y se entrega al final, certificación de asistencia. Los esperamos.

*Alusión a la novela Sin Novedad en el Frente de Erich María Remarque

JOSÉ FERNANDO RUIZ PIEDRAHÍTA
Comunicador social y periodista.
Gestor cultural y Promotor de Lectura y producción literaria.
Biblioteca pública Ramón Correa Mejía.



viernes, 5 de julio de 2019


EL INSTITUTO
Por José Fernando Ruiz Piedrahíta



            Un piloto ha logrado que su avión se estabilice en la velocidad crucero. Descansa unos minutos y mira hacia el interior del avión y descubre que sus pasajeros han desaparecido. Una joven se da cuenta que el mundo no es tan bonito como su madre se lo ha pintado y decide acabar con sus compañeros que la han matoneado toda su vida. Un gato vuelve a la vida después de ser enterrado en un cementerio especial. Un escritor regresa a su pueblo para descubrir que está infectado de vampiros. Una mujer esposada a la cama asesina a su esposo accidentalmente y queda completamente sola en un lugar con la puerta abierta y muy lejos de cualquier sitio habitado. Un perro bueno es mordido por un murciélago que le infecta la rabia para convertirlo en un monstruo.
            ¿Ya descubrieron quien escribe sobre estos temas? Les voy a dar otras pistas:
            Es una niña que puede encender fuego con solo desearlo. Un vigilante enloquece en la soledad de las gélidas montañas e intenta asesinar a su familia. Un pistolero debe encontrar cierta torre donde confluyen las fuerzas del universo. Unos niños descubren un payaso con globos que vive en las alcantarillas. Podría llenar la página exponiendo los argumentos de este escritor quien cumple 72 años el próximo 21 de septiembre, que está casado con una escritora relativamente famosa llamada Tabitha y que tiene tres hijos: Owen, Joe Hillstrom y Nohemi. Los dos primeros son escritores también de éxito y la hija es ministra de la Iglesia Unitaria Universalista. Ya lo sabe ¿verdad?
            Es Stephen King. Muchos han dicho que dejó de escribir. Otros, que por su edad ya está retirado y algunos aducen que tiene tanto dinero que no necesita hacerlo. El escritor no puede dejar de producir, y en el peor de los casos, si no puede publicar, seguirá produciendo ideas en su cabeza. Stephen King sigue escribiendo y su casa editorial ha anunciado que en septiembre, tal vez para su cumpleaños número setenta y dos, se estará estrenando su última novela de la que ya conocemos su carátula y argumento. El Instituto es una fórmula casi mágica que resume el valor de los siete niños de la novela  IT (Eso), el increíble poder de Charlie en Ojos de Fuego, el ingenio de Cementerio de Animales y la intriga de Míster Mercedes.

Dice Stephen King en su página oficial: “Será una novela donde se presenta una dramática batalla entre el bien y el mal en un mundo donde no siempre ganan los buenos”.
Las últimas producciones de este escritor son novelas de tipo policíaco que se presentan en tres tomos y cuyo protagonista es el detective Bill Hodges. Los títulos son: Mr. Mercedes la primera de la saga, Quien pierde paga que es la segunda y cierra el ciclo detectivesco con Fin de Guardia. Luego escribió junto a su hijo Owen King la novela Bellas durmientes que rápidamente se convirtió en un éxito de ventas y su último escrito El visitante que nos hizo gritar de emoción y terror. Stephen King es un maestro del género y aunque muchos literatos puristas le critican, no podemos negar que sus argumentos son ingeniosos y profundamente desarrollados. El Instituto es una novela de largo aliento protagonizada por Luke Ellis un niño de doce años con una mente maravillosa y que ha despertado el interés de ciertas fuerzas malignas. Por lo pronto, quiero contarles que de Stephen King y otros autores de corte similar se encuentran disponibles muchas obras en la Biblioteca pública Ramón Correa Mejía. Les recomiendo de King El bazar de los malos sueños que está disponible para su lectura en sala o para llevar a casa. Es muy fácil inscribirse en la biblioteca; basta el número de la cédula o tarjeta de identidad, hacer una fotocopia de la misma en un formulario que debe comprar en las fotocopiadoras del primer piso del Centro Cultural Lucy Tejada, llevarla a la recepción donde los funcionarios le ayudarán con la diligencia del formulario y listo, puede llevar hasta tres libros por diez días y si no alcanzó a terminarlos, renueva el préstamo. Ya para finalizar quiero informales que no solo de lectura vive la Biblioteca Pública Ramón Correa Mejía; allí también hay conversatorios con escritores de índole nacional y regional, hay cine foros sobre películas basadas en obras de la literatura universal, charlas y tertulias, visitas guiadas para instituciones educativas, empresas o turistas y talleres de escritura creativa, lectura en voz alta, análisis literario y apreciación cinematográfica (Ya hemos realizado un cortometraje). Lo invito a ser parte de este universo maravilloso de la Biblioteca Pública donde todas las actividades son gratuitas.
JOSÉ FERNANDO RUIZ PIEDRAHÍTA
Comunicador social y periodista
Promotor de lectura y producción textual
Biblioteca pública Ramón Correa Mejía
mirollodecine@gmail.com


jueves, 6 de junio de 2019


EL SEMENTERIO DE ANIMALES
Sobre la novela de Stephen King y la nueva película


            No es un error poner en el título de la novela la palabra cementerio con “S”, pues el autor se justifica diciendo que su intención fue mostrar la manera como escriben los niños. En la novela, ellos han ido enterrando en el bosque a sus mascotas, la mayoría muertas a causa de los camiones de “Orinco”, la supuesta empresa de camiones que transportan combustible por los Estados Unidos y que por la velocidad atropellan a muchos animalitos.
            Hace algunos días alguien me preguntó en uno de los talleres de escritura creativa que dicto en la Biblioteca Pública Ramón Correa Mejía, cuál era el libro más aterrador que había leído en mi vida y contesté sin lugar a dudas que era “Sementerio de animales o si lo prefieren, “Sementerio de mascotas” que es una traducción más cercana (Pet sematary). En el año 1983 llegó a nuestro país el libro y al menos yo me extrañé al saber que los norteamericanos tuvieran cementerios para sus animalitos domésticos pues aquí en nuestra provincia las personas enterraban a las mascotas en el patio de su casa o finca, o muchas veces, las botaban al camión de la basura o en algún lote baldío. Solo hasta hace pocos años se han creado campos funerarios para nuestros pequeños compañeros de vida. La novela de Stephen King es estremecedora pues trata el amor filial, la muerte y la esperanza de la resurrección. Para muchas religiones resucitar es la esperanza de volver a un mundo mejor, pero en la novela claramente se muestra que volver del más allá es una terrible maldición y así es mejor seguir muertos como enuncia Jud Crandall, uno de los personajes de la novela. En el año 1989 se estrenó la película dirigida por Mary Lambert, lo que significó para esta directora de videos musicales, una oportunidad única en el mundo del cine, logrando una película de súper terror muy limpia y aséptica, cosa que no pensaba hacer el director original de esta producción, el ya desparecido George A. Romero quien deseaba poner sus zombies en la película. La primera versión es escalofriante precisamente por el suspenso y la ausencia de litros de sangre y de carne palpitante.
            El Sementerio de Animales en su segunda versión, año 2019, tiene efectos visuales muy buenos y una banda sonora realmente fascinante. La novela en su versión original escrita por el rey de la literatura del terror es una experiencia increíble para quienes les asusta abordar este tipo de libros y no se han atrevido hacerlo, pues el libro es una obra maestra del género del terror y no es porque a uno le dé mucho miedo, que sí lo da, es más bien porque el libro habla del amor. Ese amor gigantesco que uno siente por sus hijos, por su pareja, por su mascota o por sus padres. Un amor que puede llegar a extremos imposibles y dolorosos como en la película. ¿Qué no haríamos para que nuestros hijos no sufran? ¿Hasta dónde podríamos llegar con tal de verlos vivos?
            Les invito a leer las obras de su preferencia, y también que indague sobre Stephen King y otros maravillosos escritores del género fantástico en la Biblioteca Pública Ramón Correa Mejía. Inscríbase como usuario de la biblioteca para que pueda llevar a casa las lecturas de su preferencia. Y bueno… ojalá pueda ir a ver Sementerio de Mascotas al cine que más le guste. 

JOSE FERNANDO RUIZ PIEDRAHÍTA
Comunicador social y periodista
Promotor de lectura y producción textual
Biblioteca Pública Ramón Correa Mejía


lunes, 6 de mayo de 2019


BENDITO DIA DEL IDIOMA
José Fernando Ruiz Piedrahíta*


            Al momento de imponerse el reino de Castilla sobre las demás provincias de lo que se llamaría España, se oficializó el castellano como idioma del territorio cuyo gentilicio es “español”. En muchos países los lugareños dicen que hablan castellano y en otros los nacionales dicen que hablan español. Pues entre español como idioma y castellano como dialecto propio de una región no hay mayor diferencia, pues la grafía, ortografía y gramática son iguales. En algunos lugares se hace referencia histórica al momento de la colonización de España en los territorios del nuevo mundo y entonces se refieren al español como idioma hablado por los que llegaron y cuando se refieren a los criollos emancipados se dice que estos hablaban castellano. Nuestro idioma es rico en palabras y sonoridades y es idioma oficial en países de varios continentes. Nadie imagina por ejemplo, que en la isla de Pascua se hable en español, que más de dos millones de personas en Filipinas lo hablen o que también lo hagan en Guinea Ecuatorial, país ubicado en el continente africano. Dicen algunos estudios, que la letra que más usamos de nuestro idioma es la E con un 17 %, luego tenemos la letra O con un 12% y la que se supone usamos menos es la letra W. Nuestro idioma es muy antiguo, parece que proviene del año 960 más o menos cuando un fraile de un pueblo perdido en la memoria llamado La Rozuela escribió una lista de mercado que incluía unos quesos, ese texto, muy curioso además, se conoce con el nombre de Nodicia de los Kesos, pero esta referencia no es la única pues otros investigadores sostienen que el primer texto en castellano fueron las Glosas Emilianenses y la Real Academia de la Lengua Española dice otra cosa muy diferente, pues asegura que fueron unos escritos muy antiguos denominados Cartulario de Valpuestas.
El asunto hoy, es que las palabras cambian constantemente y tal vez usted no ha sido consciente de esos cambios, por ejemplo, que las letras “Ll” y “Ch” ya no existen; fueron eliminadas del abecedario en 1994 por la Real Academia de la Lengua Española, pero seguimos diciendo palabras como lluvia, llanto, llano, chino, chapulín, chontaduro, chimenea, porque en realidad se trata del sonido que producen las dos letras l o las letras c y h cuando están juntas.
            Hay que lamentar sin duda, el mal uso de las redes sociales que han mandado al traste tantos esfuerzos de quienes respetamos nuestro idioma, pero hemos dejado que nos inunden extranjerismos en todos los ámbitos sociales. Las apócopes son abreviaturas permitidas en la escritura que muchos jóvenes y adultos usan por la pereza de escribir correctamente. Me demoro un poco más pero intento enviar mis mensajes escritos correctamente. Un estudiante me escribió alguna vez:
“K tan raro ver algo bien escrito”.
Las palabras en español terminan metidas en una masa espesa donde también hay palabras en inglés, francés y otros idiomas; una masa que termina por convertirse en un pastel que después de horneado tiene un color y un sabor extraño pero consumible. Allí se cocinaron palabras como hobby, coaching, boutique, canapé, shopping, look, check in, password, cover, knowhow, outfit y otras.
¿Está destinado nuestro idioma a desaparecer tal y como lo conocíamos hace tan solo unos pocos años? La respuesta la tenemos nosotros y además, en la punta de la lengua.
Recuerde que en la Biblioteca Pública Ramón Correa Mejía tenemos talleres de escritura, redacción, lectura y narrativa Castellana. Los servicios son gratuitos o como dirían algunos, “al gratín”.

JOSE FERNANDO RUIZ PIEDRAHÍTA
Promotor de lectura y producción textual
Biblioteca Pública Ramón Correa Mejía de Pereira

viernes, 5 de abril de 2019


HÉROES SIN MÁSCARA
Por José Fernando Ruiz Piedrahíta




         La condesa de Orczy escribió en el año 1905 la historia de un héroe de capa y espada que se hacía llamar La Pimpinela Escarlata, pues dejaba como recuerdo y en cada una de sus acciones, una flor roja que se convertiría en su firma registrada. De este mismo tema han surgido personajes como Don Diego de la Vega, John Reid, Bruno Díaz, Clark Kent, el doctor Bruce Banner, el joven estudiante Peter Parker, la hermosa secretaria Diana Prince y otros personajes.
            Diego de la Vega nace de la pluma del periodista Johnston McCulley y es El Zorro. John Reid era un policía de Texas que fue traicionado y se convirtió en el Llanero Solitario y es original de George Trendle y Fran Striker quien le puso a su compañero indígena el nombre de “Tonto” y en Hispanoamérica le pusieron “Toro” por obvias razones. Bruno Díaz es el multimillonario encapotado conocido como Batman y que surgiera de la pluma del dibujante Bill Finger y del concepto ideado por Bob Kane. Clark Kent es el tímido periodista que se convierte en Superman, creado por Jerome Siegel y Joe Shuster. Robert Bruce Banner es un científico que se convierte en una masa increíble y verde cada vez que siente furia y se llama Hulk, creado por Stan Lee y Jack Kirby. El más jovencito es un estudiante universitario que fue mordido por una araña radioactiva, se llama Peter Parker y usa un traje rojo y azul; lo llaman Hombre Araña y que tiene un padre en común con Hulk, la masa increíble. Sí, Stan Lee también es el padre del arácnido personaje junto con el dibujante Steve Ditko y la hermosa princesa Diana, creada por el inventor del polígrafo, el doctor William Moulton Marston y que todos conocemos como La Mujer Maravilla.

Estos personajes que guardan secretos importantes, esconden su identidad bajo nombres sencillos. Soportan burlas de jefes idiotas como el caso del joven Peter Parker que debe soportar las humillaciones de su jefe el señor Jameson, dueño del periódico El Clarín donde el chico trabaja como fotógrafo, o de las burlas de las que es objeto el periodista Clark Kent quien siempre se muestra tímido, sumiso y torpe, o la cobardía del señor Diego de la Vega a quien según las personas que lo conocen solo le importan la poesía y los perfumes, o como le sucede a Sir Percy Blakeney que aparenta ser muy delicado y preocupado con la última moda y quien en realidad es La Pimpinela Escarlata. Ellos aguantan insultos y señalamientos sin decir nada (El trabajo de súper héroe es muy ingrato e incomprendido).
Esos insultos, desprecios y humillaciones, son lo que hoy conocemos como matoneo. Esta terrible práctica puede verse en la casa, en los colegios, universidades y también en las redes sociales donde el “manoteador” se esconde detrás de una identidad falsa. Las redes sociales son maravillosas, pero también se usan como lugares para el matoneo sin rostro, en señal de absoluta cobardía en un canibalismo atroz donde unos  devoran la honra de otros. Es muy fácil criticar, señalar o burlarse de personas por sus actos o condición física, escondidos en la seguridad de la casa bajo nombres ficticios. Los cobardes que no dan la cara, por lo general están llenos de odio tienen problemas o no soportan el éxito de los demás y buscan críticas que en el fondo les parecen bondades. El ciberacoso se ha convertido en una práctica común entre los nativos digitales, los jóvenes que nacieron en la época en que los computadores ya eran comunes, aunque se da entre personas de todas las edades. Las agresiones continuas que muchas personas deben soportar por parte de quienes conviven con el odio, cada vez tienen peores resultados en sus víctimas: soledad, encierro, dependencia a los medicamentos y hasta suicidio.  Aterrador

Todos somos héroes de la vida. Algunos deben hacer trabajos muy duros como madrugar para enfrentar a un grupo de chiquillos en un salón de párvulos. Otros se ponen uniformes para arriesgar su vida salvando la de otros. Hay quienes luchan contra la enfermedad y deben tomar decisiones sobre la vida y la muerte. Hay héroes ocultos caminando entre nosotros. La madre que trabaja de sol a sol para sacar a sus hijos adelante. Mujeres anónimas, solas, abandonadas. Hay héroes que dedican sus vidas a la oración y la ayuda espiritual, aunque como en todo, también hay villanos como en las novelas de los super héroes. Como diría Kalimán el hombre increíble, nacido de la pluma de los señores Rafael Cutberto Navarro Huerta y Modesto Ramón Vásquez González “Solo el cobarde muere dos veces”, así que no nos preocupemos por los malos, que ellos están sufriendo a causa de sus tristes vidas.

La maldición de Capistrano, La Pimpinela Escarlata, Las aventuras de Sherlock Holmes, la saga de Harry Potter, la historia del cómic, la novela gráfica y muchas obras sobre súper héroes, las encuentran fácilmente en la Biblioteca Pública Ramón Correa Mejía en el Centro Cultural Lucy Tejada, tercer piso. Afíliese para que pueda llevar muchos libros a su casa.
Si usted es un super héroe, felicitaciones y si es atacado, tranquilo. Los buenos, como los super héroes siempre terminan bien. Lo que pasa, es que vivimos en un mundo difícil. Recuerde lo que decía William Shakespeare: “El infierno está vacío y todos los demonios están aquí”.

JOSE FERNANDO RUIZ PIEDRAHÍTA
Comunicador Social.
Promotor de lectura y producción textual.
Biblioteca Pública Ramón Correa Mejía.



jueves, 7 de marzo de 2019


EL CGI DE 1982 AL 2019 – DE TRON A ACUAMÁN
La evolución de las imágenes generadas por computador
Por José Fernando Ruiz Piedrahíta



         El cartel era impresionante. El teatro Capri presentaba la película Tron de Walt Disney. No sabíamos mucho de cine, solo íbamos a pasar las tardes al teatro porque nos gustaban las películas. Por lo menos a mí me encantaban las historias que el cine podía contarme y me volví un apasionado del séptimo arte. Fui a ver Tron. Quedé con la boca abierta ante las sorprendentes imágenes que parecían imposibles. Y lo eran porque estaba viendo la primera película generada por un computador que superaba por kilómetros a “Abismo Negro” de la misma productora y que se había estrenado en el año 1979.  La vi dos veces más y debía ir pronto, antes que la quitaran del teatro porque no existían ni el Betamax, ni los canales de cine extranjero y menos los sitios de internet para verlas otra vez. ¡Dios! Qué sencilla era la vida entonces.

         Para el año 1983, el computador era un sueño solo visible en algunas películas de ese tiempo. En la Pereira de entonces no conocíamos esos aparatos, aunque ya había algunos que funcionaban en Colombia desde 1957. Grandes compañías traían computadores de tubos gigantescos de varias toneladas de peso, no usaban pantallas o discos duros; todo se procesaba con base en miles de tarjetas perforadas que leían un tambor magnético. Bavaria, Fabricato, Ecopetrol, Coltejer, algunas universidades y empresarios, lograron avances en sus operaciones gracias a esa ciencia desconocida llamada informática y que ya en otros países se empezaba a aplicar en el cine. Tron fue la primera película que incluyó imágenes generadas por un computador  y que se imprimieron en el celuloide para posterior proyección en salas de cine. Con razón estábamos sorprendidos.
         Tron cuenta la historia de un programador de computadores que logra entrar al mundo cuántico de los programas y vivir una aventura en ese sub nivel de realidad. En un principio la película fue considerada como un enorme fracaso financiero, sobre todo porque muchas personas no entendían realmente de qué se trataba, pues el mundo de los computadores era aún desconocido y más aún en nuestro país. Lastimosamente la película pasó por Pereira sin pena ni gloría y fuimos muy pocos los que pudimos disfrutarla y no porque supiéramos de qué se trataba; lo que realmente disfrutamos fueron sus imágenes híper realistas. No sabíamos en ese momento que la película era el resultado de una fusión tecnológica: Filmación sobre fondos azules y generación de gráficos en computador. Las siglas CGI significan en inglés Computer Generated Imagery.

Pasaron dos años más y llegó El Último Guerrero Espacial del director Nick Castle y que sumaba a la imagen escenas en las que el computador había hecho un excelente trabajo. Entonces pensábamos que la imaginación en el cine era ilimitada, frase que hoy adquiere un sentido particular, pues no hay mundo por más extraño que podamos imaginar que no se pueda llevar a la realidad iconográfica gracias a los computadores que también han evolucionado de una manera monstruosa. Y no más de un año después de estrenarse la película del guerrero, apareció otra que hoy es un clásico de la ciencia ficción pero que cuando la vimos en la semi penumbra del teatro Capri no pudimos entenderla: Duna de David Lynch. Es más, confieso que la vi muchas veces para comprender realmente su significado, lo que se convirtió en una pequeña obsesión. Es decir que no me trasnochaba, pero era como una espinita en el corazón. En la sala de cine no duró más de una semana y fui a verla dos veces más, pero cada vez salía más confundido. Pasaron muchos años y ya existía el Betamax, los clubes de alquiler de películas en VHS y el internet y fue así, que pude comprar el libro Duna y por fin pude entenderla. Es que para esa película y muchas otras incluidos sus libros correspondientes, hay que aplicar una frase que ha cambiado mi vida y el modo de verla: “La fantasía no necesita explicación”. La novela tiene muchas complejidades argumentales que no alcanzaron a ser incluidas en la película que originalmente estaba planeada para cinco horas, pero que los productores De Laurentis, padre e hija, obligaron a David Lynch el director, a dejarla de dos horas y media por lo que el público casi no pudo comprender de que se trataba. Imagínense a los que la vimos en el teatro Capri. A la salida oíamos comentarios como “Qué hueso”, “Uyy que película tan mala”, “No entendí nada” o “Botamos la platica”

         Y la lista seguía ampliándose y los computadores evolucionando. El universo Marvel y el de D.C Comic, junto con otras productoras se han servido de la magia del CGI para dejarnos con la boca abierta con películas como Vengadores, Liga de la Justicia, Batman, Supemán y cientos de producciones maravillosas. Ayer fui con mi hija a ver Acuamán y mejor aún, la vimos en 3D y ya esa es otra historia. El cine también ha hecho grandes descubrimientos que hoy nos permiten disfrutarlo de una manera fantástica. Desde Tron hasta Acuamán el cine ha dado pasos agigantados en beneficio de quienes disfrutamos y amamos el cine.


JOSE FERNANDO RUIZ PIEDRAHÍTA
Comunicador social y periodista
Promotor de lectura y producción textual
Biblioteca Pública Ramón Correa Mejía
Jofer62@hotmail.com



miércoles, 30 de enero de 2019


CINÉFILO, CINEÍSTA, CINEASTA Y CINÉPATA
Por: José Fernando Ruiz Piedrahíta
Cinépata Psicótico


         ¿De qué sirve reflexionar tanto sobre cine?
         Algunas personas que conocen mi amor por el cine, me han dicho que escribir sobre el tema es un poco arar en el desierto, dejar caer agua sobre un río, mejor dicho, me dicen que escribir sobre cine es como llover sobre mojado. Pero eso no es verdad. Hay que hablar, escribir, comentar y conversar sobre el cine, la literatura, la pintura, la música, el teatro, la fotografía y los temas que sean, porque un tema por sí mismo tiene tantas aristas y posibilidades, que necesitan ser contadas y también escuchadas.
Hace 26 años se fundó la Emisora Cultural de Pereira y quienes estaban proponiendo su creación expusieron los motivos por los cuales era importante contar con este medio de comunicación especializado, pero algunos levantaron su voz para decir que esta ciudad aún no estaba preparada para una emisora de ese nivel, y yo pensaba que había que hablar de cultura, escuchar otras cosas, darse la oportunidad de conocer más sobre temas importantes.
El cine es un movimiento cultural creado por el ser humano, es la cinta de los sueños según Orson Welles, porque es espectáculo, es arte y medio de comunicación. Algunas personas somos muy aficionadas al cine, como hay personas muy aficionadas al fútbol. Algunas personas somos cinéfilos, es decir que tenemos por el cine un gusto especial del cual disfrutamos cuando tenemos la oportunidad de acudir a una sala de proyección. El cineísta según algunas definiciones, es la persona que trabaja en la industria del cine. Cineasta es la persona que dirige, produce o promueve películas para exhibir. Hay otro concepto en el mundo del cine que es el de cinépata, es decir obsesionado por el cine, enfermo por el cine, amante extremo del cine.
Así que me he tomado el atrevimiento de enunciar lo que yo creo, son los diez pasos para convertirse en buen cinéfilo:
1 - Lea sobre la historia del cine, sus directores, avances tecnológicos, estilos, géneros, actores y actrices.
2 – Vaya al cine mínimo una vez por semana, cree listas de películas por géneros, por directores, por argumentos o por intérpretes.
3 – Vea películas que no sean comerciales, para tener un horizonte más amplio de este arte con tantos estilos de dirección y narrativa.
4- Analice el cine histórico. El cine Péplum que tiene que ver con la historia de Roma, es perfecto para ello. Aprenda que el cine mudo tiene mucho valor, lo mismo que la impresión en blanco y negro y nunca desprecie una película por muy antigua que sea.
5 – El buen cinéfilo sabe que hay películas clásicas como muchas realizadas en los años 50 o 60.  Haga listas de películas según las décadas y reconozca fácilmente el estilo de dirección de algún cineasta y hasta podrá identificar los actores que contrata. Por ejemplo, John Carpenter, casi siempre tiene a Kurt Russell en sus películas.
6 – El buen cinéfilo también conoce sobre literatura. Una gran cantidad de películas están basadas en la literatura universal y sabe reconocer el escritor, el guionista adaptador y el director.
7- Román Polanski decía que el buen cinéfilo ve la vida a través de la lente de la cámara. “Si caminas hacia adelante, piensa que es un Dolly in. Si caminas hacia atrás, lo haces en Dolly Back. Si te desplazas hacia los lados, es un Dolly Side. Acercarse a una persona para hablar con ella de frente, es un Close Up y escucharla mientras nos habla, es ponerse en plano de escucha o contra plano”.
8 – El buen cinéfilo se procura buenos reproductores de cine: DVD, Blue Ray, computador con suficiente capacidad, memorias externas, suscripciones a canales especializados en cine para ver en casa, buenos reproductores de sonido y demás equipos que garanticen una buena visualización y audición de las películas y si es posible un buen reproductor de cintas en VHS o peor aún (¿o mejor?) del viejo Betamax, o acude si lo permite su economía, a las salas de proyección de la ciudad, que para mí, es la mejor opción de todas.
9 – El buen cinéfilo acude a conversatorios, cine clubes y cine foros donde se presenten películas especializadas, de dominio público y que amplíen mucho más el horizonte de conocimientos.
10 – Finalmente, el buen cinéfilo acude a la Biblioteca Pública donde encuentra muchas referencias bibliográficas para su consulta y conocimiento.

Los espero pues, en la Biblioteca Pública Ramón Correa Mejía, para que hablemos de cine todos los jueves de 3:00 pm a 8:00 en el tercer piso del centro cultural Lucy Tejada en la sala de audiovisuales. El espacio incluye: 3:00 pm a 4:30 pm taller de apreciación cinematográfica, descanso de media hora y a las 5:00 p.m. Cine Foro con comentarios, referencias del libro, el guión, directores, historia de la película e información amplia y suficiente para que aprenda a ver cine con una mirada más profunda.

JOSÉ FERNANDO RUIZ PIEDRAHÍTA
Promotor de lectura y producción textual.
Biblioteca Pública Ramón Correa Mejía
Jofer62@hotmail.com



NI SOY DE AQUÍ, NI SOY DE ALLÁ
Por: José Fernando Ruiz Piedrahíta
        
La arepa es como la novena de aguinaldos: muy colombiana. ¿O será venezolana? Hoy quiero aclarar algunas creencias gastronómicas que durante muchos años hemos jurado que son ciertas, pero en realidad, no lo son.
         Hace unos años fui con mi hija a la Habana, capital de Cuba, y una noche me dijo que fuéramos a buscar un delicioso sándwich cubano. Así que después de mucho caminar por algunas calles famosas de la ciudad, llegamos a lo que podría ser un puesto de comida típica y preguntamos por lo que tanto anhelábamos.
   Buenas noches señor, queremos comer sánduches cubanos.
   Buenas noches caballero… —dijo el vendedor— No sé cómo es un sándwich cubano.
La cara de desconcierto de mi hija fue de antología.  Ese sándwich no lo vendían en Cuba, o al menos allá no lo conocían con ese nombre. Le explicamos al señor cómo era el sándwich cubano y los ingredientes que tenía, pero el señor nos dijo con una sonrisa: “qué curioso caballero, aquí no conocemos el sándwich cubano”. Investigando, descubrí que el sándwich cubano es colombiano y para mayor ilustración es de Cali. A finales de los años 70s unos amigos compraron un pequeño local a un cubano que se había radicado en esa ciudad. Los amigos empezaron a vender unos sándwiches a los que ellos decidieron poner de nombre, el gentilicio de los nacidos en Cuba.
Otros platos que sí son del país que corresponde, producen desilusión con su versión original. En una ocasión fui invitado a la casa de unos amigos muy cercanos y en medio de la conversación surgió el tema de las comidas. Uno de ellos dijo: “Fuimos a pasear a Europa y cuando llegamos a Roma los niños estaban felices porque finalmente iban a probar la verdadera Pizza italiana e imaginaban que le iban a poner piña, jamón, pepperoni… y todas esas cosas ricas que les ponen a las pizzas… la sorpresa se produjo cuando llegó la pizza original que consistía en base de pizza con salsa de tomate. Nada más”.
Cambiemos de plato. El acompañante ideal para una hamburguesa son unas papas a la francesa. Pero resulta que las papas a la francesa realmente fueron inventadas en Bélgica. En algunas ciudades de ese país, la gente comía pequeños peces que pescaban en los ríos y los freían en aceite, pero cuando llegaba el invierno, los ríos se congelaban impidiendo la pesca, así que los habitantes pelaban las papas (patatas) y las cortaban en forma de bastón para freírlas en aceite muy caliente (El secreto de las papas crujientes está en que el aceite debe estar muy caliente antes de freírlas). Tiempo después, los franceses dijeron que la receta era de ellos, tal vez porque en medio de la guerra los soldados estadounidenses que llegaron a Bélgica y que comieron esas papas fritas, dijeron que eran exquisitas y hermosas como las mujeres de Francia y por eso las llamaron “papas a la francesa”.
Otro ejemplo bien especial es el Chop Suey que no es chino, ni es japonés y tampoco tailandés… adivina, adivina de donde es… es norteamericano. La historia tiene dos versiones: La primera es que un grupo de personas entraron en un restaurante chino cuando ya éste iba a cerrar. El propietario para no perder la oportunidad de vender atendió a los comensales sirviéndoles las sobras del día que frío en aceite de oliva con algo de salsa de soya. Los comensales estaban encantados, por lo que el dueño del restaurante decidió seguir vendiendo ese plato. La segunda versión dice que un embajador de China en Washington recibió en su casa a unos funcionarios norteamericanos cuando ya estaba avanzada la noche. El embajador le pidió a su cocinero que preparara algo rápido para atender a los invitados, pero el cocinero ya había cerrado la cocina, así que tomó las sobras del día e hizo una mezcla que sazonó con salsa de soya y a la que incorporó algunos camarones, trozos de pollo y algo de carne de res con verduras que había guardado. Lo puso todo junto en un Wok y lo cocinó un rato. Los invitados alabaron hasta la exageración el delicioso plato, al que el embajador nombró como “Trozos Mezclados” lo que en su idioma sonaba como Chop Suey.
Bueno y la arepa ¿qué?
Hay una discusión sobre el origen de este alimento tan conocido y necesario en nuestro país. En Venezuela también dicen ser los dueños de su origen y tienen razón. Un viajero y explorador italiano que vino por estas tierras cuando recién llegaron noticias a Europa de las riquezas encontradas en el nuevo continente, el explorador Galeotto Cei, escribió en sus crónicas de viaje lo siguiente:
“Hacen otra suerte de pan con el maíz a modo de tortillas, de un dedo de grueso, redondas y grandes como un plato a la francesa, o poco más o menos, y las ponen a cocer en una tortera sobre el fuego, untándola con grasa para que no se peguen, volteándolas hasta que estén cocidas por ambos lados y a esta clase llaman arepas y algunos fecteguas. (Cei, Galeotto, viaje y descripción de las Indias – 1539)
Pues resulta que la arepa es común en los dos países. Colombia y Venezuela comparten el origen de la arepa. En Colombia se conocen 75 recetas que varían según la región. La arepa paisa, de maíz blanco o amarillo, la arepa e’huevo, la boyacense, de choclo, la santandereana, la rellena con queso que venden en el cardal en el sector de Cuba de Pereira y muchas otras. Mi abuela me hacía una arepa redondita a la que abría por un costado y rellenaba con cascarita de chicharon molido… en fin… tantas delicias.
Pero nos queda una inquietud grande: Pereira no tiene plato típico. Se han hecho intentos poco exitosos para buscar el sabor propio de nuestra ciudad, pero… ¿cómo sería ese sabor? Tal vez un sabor a fríjoles o a maíz…no sé. Voy a buscar libros de recetas tradicionales, en la Biblioteca Pública Ramón Correa Mejía a ver qué encuentro.
Como me gusta cocinar, voy a ver si puedo inventar algo, un plato diferente. A mi hija le encanta una arepa que yo hago y de la que les comparto la receta: debe quedar tostada y encima se le pone jamón en trocitos el cual ha sido sofrito en aceite de oliva. Se agrega pimienta, hierbas picadas como albahaca, y tomillo. Al final se le pone encima una lonchita de queso que se deja derretir. Le pusimos: Arepa Sexy. Si le ofrecen esa arepa en otra parte, ya sabe:  me la inventé yo…y buen provecho.
JOSE FERNANDO RUIZ PIEDRAHÍTA
Comunicador Social. Promotor de lectura y producción textual.
Biblioteca Pública Ramón Correa Mejía.


EL REY HA ESCRITO…
¡VIVA EL REY….!
Por un Stephenkiniano de corazón: José Fernando Ruiz Piedrahíta

Estaba preparando un conversatorio con una poeta en la Biblioteca Pública Ramón Correa Mejía y mientras adecuábamos la sala, vi a un joven sentado en el suelo entre las estanterías de libros leyendo a Stephen King. Me acerqué y le pregunté cuál libro leía del gran maestro de la literatura fantástica. El joven me mostró la edición de bolsillo del primer tomo de La torre oscura, la hierba del diablo.
A Stephen King lo impresiono y marcó de por vida la obra de Howard Phillips Lovecraft a quien ha imitado en sus escritos: Lugares ficticios, conexiones entre sus obras y recortes de periódicos para armar un argumento, pero le ha superado en la extensión de sus novelas. Y a mí me impresionó la primera obra que leí de Stephen King. He aquí como sucedió: Iba por la carrera séptima con calle diecinueve por la acera de lo que fuera el Club Rialto en los finales de la década del setenta y una señora había puesto en el suelo sobre una vieja manta raída y descolorida algunos libros de segunda mano. Destacaban algunos de Gabriel García Márquez, otros de José María Vargas Vila (temíamos a este autor porque estaba prohibido) y algunos otros como La Metamorfosis de Kafka, Cuentos de fantasmas de Henry James y más lejitos, aparcado con humildad, un libro de un tal Stephen King titulado Carrie. No sabía cuál escoger entre H. James y S. King, pues valían lo mismo (unos 80 pesos en ese tiempo), pero el de King estaba en mejor estado, así que compré Carrie, extraño presentimiento.
Me sumergí en el universo de Stephen King y me quedé en él. Han pasado muchos años desde aquella tarde y hoy en mi biblioteca personal, están todos los libros de este autor norteamericano que reside en mi casa desde hace mucho tiempo. Los he leído todos, hasta aquellos que solo se consiguen por internet y tengo todas las películas que se han producido con base en sus novelas y casi veinte documentales sobre este personaje. Les comparto desde este rincón literario que gentilmente me abre Enfoque del Café, que la Biblioteca Pública Ramón Correa Mejía ha adquirido en su plan de compras y renovación de libros una amplia colección escrita por Stephen King, así que no hay excusa para no leerlo, allí van a encontrar variados títulos de la bibliografía Stephenkiniana.
Soy un gran aficionado a la obra de King y también de otros escritores de este género y eso lo sabe toda mi familia, así que mi esposa e hija me regalaron lo último publicado sobre este escritor. Todo sobre Stephen King es un libro nuevo, recién llegado a las librerías pereiranas que escribió Ariel Bossi un Stephenkiniano que también es un apasionado por la obra de este autor. Ya empecé a leerlo y créanme amigos que, en este tratado sobre el autor, hay una vida increíble. Hoy Stephen King es un hombre sin dificultades económicas, pero en sus inicios vivió en un carro casa, fue trabajador de una estación de gasolina, y vigilante nocturno, pero un verdadero golpe del destino lo convirtió en una estrella fulgurante del universo literario.
Carrie su primera obra fue desechada por él mismo lanzando sus primeros capítulos a la basura, pero las esposas son seres de bendición y fue Thabita King la esposa del escritor, quien rescató del basurero las primeras páginas y encontró en ellas un gran valor narrativo. Le convenció de que allí, en esas cuartillas arrugadas, había un éxito gritando que lo salvaran. Así que King se sentó a reescribir una obra espectacular de terror que sería el inicio de una carrera imparable. Carrie, es la primera novela de Stephen King y claro, también la puede encontrar en la Biblioteca Pública Ramón Correa Mejía.
La familia King está dedicada a la escritura. La esposa y madre Tabitha King es novelista y poeta. Ha escrito 10 novelas, dos de ellas de no ficción. Cuatro libros de poesía, ensayos, cuentos y recopilaciones. Su hijo Owen King escribió junto a su padre una novela feminista, distópica y espectacular titulada Bellas Durmientes. El otro hijo Joe Hill (Joseph Hillstrom King) tiene ya en las librerías cinco novelas: El traje del muerto, Cuernos, Nos4a2 (Nosferatu) y Fuego. Y el padre de esta familia hasta hoy lleva publicadas 61 novelas, más de 300 cuentos y en un 85% de sus escritos ha sido llevados al cine y aún esperamos la adaptación al cine de Los ojos del dragón. Faltaría que Nahomi la hija de los King también fuera parte del mundo literario, pero ella se dedicó a otra carrera. Es ministra de la  iglesia Unitaria Universalista que tiene su sede en La Florida. Así que siempre estamos esperando con expectativa las publicaciones de la familia King. Ya no podemos decir que esperamos lo publicado por Stephen King, sino que esperamos lo escrito por sus hijos y esposa. La actividad del “rey del terror” continúa en la actualidad a sus 70 años de edad. El pasado mes de septiembre fue puesta en circulación su última novela titulada “El Visitante” donde aborda el eterno tema de la lucha del bien contra el mal.
Los espero en el tercer piso del centro cultural Lucy Tejada para que charlemos un rato sobre literatura fantástica.
TALLERES GRATUITOS DE LECTURA Y LITERATURA:
Lunes de 6:00 a 8:00 p.m.
Miércoles de 4:00 a 5:00 p.m.
Jueves de 4:00 a 8:00 Pm apreciación cinematográfica desde la literatura y cine foro con películas de dominio público.
Conversatorios mensuales con autores de la región.

JOSE FERNANDO RUIZ PIEDRAHÍTA
Promotor de lectura y producción textual
Biblioteca Pública Ramón Correa Mejía
jofer62@hotmail.com