EL CGI DE 1982 AL 2019 – DE
TRON A ACUAMÁN
La evolución de las imágenes generadas por computador
Por José Fernando Ruiz Piedrahíta
El
cartel era impresionante. El teatro Capri presentaba la película Tron de
Walt Disney. No sabíamos mucho de cine, solo íbamos a pasar las tardes al
teatro porque nos gustaban las películas. Por lo menos a mí me encantaban las
historias que el cine podía contarme y me volví un apasionado del séptimo arte.
Fui a ver Tron. Quedé con la boca abierta ante las sorprendentes
imágenes que parecían imposibles. Y lo eran porque estaba viendo la primera
película generada por un computador que superaba por kilómetros a “Abismo
Negro” de la misma productora y que se había estrenado en el año
1979. La vi dos veces más y debía ir pronto, antes que la quitaran
del teatro porque no existían ni el Betamax, ni los canales de cine extranjero
y menos los sitios de internet para verlas otra vez. ¡Dios! Qué sencilla era la
vida entonces.
Para
el año 1983, el computador era un sueño solo visible en algunas películas de
ese tiempo. En la Pereira de entonces no conocíamos esos aparatos, aunque ya
había algunos que funcionaban en Colombia desde 1957. Grandes compañías traían
computadores de tubos gigantescos de varias toneladas de peso, no usaban
pantallas o discos duros; todo se procesaba con base en miles de tarjetas
perforadas que leían un tambor magnético. Bavaria, Fabricato, Ecopetrol,
Coltejer, algunas universidades y empresarios, lograron avances en sus
operaciones gracias a esa ciencia desconocida llamada informática y que ya en
otros países se empezaba a aplicar en el cine. Tron fue
la primera película que incluyó imágenes generadas por un
computador y que se imprimieron en el celuloide para posterior
proyección en salas de cine. Con razón estábamos sorprendidos.
Tron cuenta
la historia de un programador de computadores que logra entrar al mundo
cuántico de los programas y vivir una aventura en ese sub nivel de realidad. En
un principio la película fue considerada como un enorme fracaso financiero,
sobre todo porque muchas personas no entendían realmente de qué se trataba,
pues el mundo de los computadores era aún desconocido y más aún en nuestro
país. Lastimosamente la película pasó por Pereira sin pena ni gloría y fuimos
muy pocos los que pudimos disfrutarla y no porque supiéramos de qué se trataba;
lo que realmente disfrutamos fueron sus imágenes híper realistas. No sabíamos
en ese momento que la película era el resultado de una fusión tecnológica:
Filmación sobre fondos azules y generación de gráficos en computador. Las
siglas CGI significan en inglés Computer Generated Imagery.
Pasaron dos años más y llegó El
Último Guerrero Espacial del director Nick Castle y que sumaba a la imagen
escenas en las que el computador había hecho un excelente trabajo. Entonces
pensábamos que la imaginación en el cine era ilimitada, frase que hoy adquiere
un sentido particular, pues no hay mundo por más extraño que podamos imaginar
que no se pueda llevar a la realidad iconográfica gracias a los computadores
que también han evolucionado de una manera monstruosa. Y no más de un año
después de estrenarse la película del guerrero, apareció otra que hoy es un
clásico de la ciencia ficción pero que cuando la vimos en la semi penumbra del
teatro Capri no pudimos entenderla: Duna de David
Lynch. Es más, confieso que la vi muchas veces para comprender realmente su
significado, lo que se convirtió en una pequeña obsesión. Es decir que no me trasnochaba,
pero era como una espinita en el corazón. En la sala de cine no duró más de una
semana y fui a verla dos veces más, pero cada vez salía más confundido. Pasaron
muchos años y ya existía el Betamax, los clubes de alquiler de películas en VHS
y el internet y fue así, que pude comprar el libro Duna y por fin pude
entenderla. Es que para esa película y muchas otras incluidos sus libros
correspondientes, hay que aplicar una frase que ha cambiado mi vida y el modo
de verla: “La fantasía no necesita explicación”.
La novela tiene muchas complejidades argumentales que no alcanzaron a ser
incluidas en la película que originalmente estaba planeada para cinco horas,
pero que los productores De Laurentis, padre e hija, obligaron a David Lynch el
director, a dejarla de dos horas y media por lo que el público casi no pudo
comprender de que se trataba. Imagínense a los que la vimos en el teatro Capri.
A la salida oíamos comentarios como “Qué hueso”, “Uyy que película tan mala”,
“No entendí nada” o “Botamos la platica”
Y
la lista seguía ampliándose y los computadores evolucionando. El universo
Marvel y el de D.C Comic, junto con otras productoras se han servido de la
magia del CGI para dejarnos con la boca abierta con películas como Vengadores,
Liga de la Justicia, Batman, Supemán y cientos de producciones
maravillosas. Ayer fui con mi hija a ver Acuamán y mejor aún, la vimos en 3D y
ya esa es otra historia. El cine también ha hecho grandes descubrimientos que
hoy nos permiten disfrutarlo de una manera fantástica. Desde Tron hasta Acuamán el
cine ha dado pasos agigantados en beneficio de quienes disfrutamos y amamos el
cine.
JOSE FERNANDO RUIZ PIEDRAHÍTA
Comunicador social y periodista
Promotor de lectura y producción textual
Biblioteca Pública Ramón Correa Mejía
Jofer62@hotmail.com

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