TRADUCTOR

domingo, 14 de abril de 2024

 

DE LA POESÍA AL CÓMIC UN PUENTE SUTIL PARA LA CRÓNICA

Por José Fernando Ruiz Piedrahita

 

            Ay qué dolor. Como me duele no ser poeta y ser tan insensible a la poesía. Los poemas me hablan de la cotidianidad con bellos versos, pero me confundo entre el lirismo inspirado de los hombres y mujeres que saben escribir poemas. Yo alguna vez en mi inocencia pensé que ser poeta era la capacidad de algunos de saber rimar las palabras como corazón con chicharrón, pero luego me di cuenta que ni eso era capaz de escribir. Qué difícil ser poeta cuando nunca la poesía ha tocado el alma. Moriré sin poder hilar un mínimo verso que, aunque quisiera no lo podría encontrar. Sin embargo, he aquí que tuve grandes maestros de la narrativa. Aprendí a contar historias de la mano de Stan Lee y los personajes de su universo Marvel. Me enamoré de las historias de Jerry Siegel y Joe Shuster con el héroe vulnerable a la Kriptonita. Dick Finger y Bob Kane aún me ilusionan con el caballero nocturno. Y Cuando descubrí por los años juveniles la existencia de escritores como Stephen King a quien sigo y admiro, Howard Phillips Lovecraft el gran maestro, de William Peter Blatty, Clive Barker, Dean Koontz o el español Luis García Lecha (Clark Carrados autor de novelas de bolsillo) de quien he leído unas doscientas novelas; tuve que dejar de lado la poesía.

Pero es que la poesía está ahí no más. En un atardecer de estos que vemos en mi tierra, en las montañas cafeteras furiosamente verdes de mi país, en la arena blanca y fina de las costas esquineras de Colombia… solo falta el poeta y ese no soy yo.

            Mi madre era una mujer sencilla sin mayores estudios, pues había llegado al tercer grado de primaria en una escuelita perdida entre las montañas de mi Colombia, me dijo una tarde mientras hojeaba una historieta de Batman que si encontraba alguna enseñanza en esas publicaciones de muñequitos y yo le dije que me encantaban esas historias y que algún día quisiera poder escribir cuentos de fantasía. Entonces me dijo, que, si tanto me gustaba contar historias, me dedicara a contar verdades. Y empecé a escribir historias de la realidad y sin saberlo me volví cronista.

            Lamento no ser poeta, a ellos los admiro, pero me siento bien escribiendo crónicas pues de algún modo puedo novelar la realidad que es otra forma de poesía.

No hay comentarios:

Publicar un comentario