LUCIO FULCI
El Profeta gore de la pandemia.
Iniciaba la década de los años ochenta cuando empezó a
llegar un cine fuerte, desagradable y taquillero a Colombia: El género Gore
el que recrea imágenes de alto impacto para que el público sienta nauseas. El
malestar del espectador surge frente a monstruosidades realizadas por los
protagonistas de las desventuradas historias que dejaban en el asistente una
fea sensación de asco. En los años ochenta hubo un extraño despertar de la
humanidad frente a la propuesta de un cine y literatura de lo oscuro y
desagradable. George A. Romero fue el iniciador de una forma narrativa
cinematográfica que escandalizó a más de un padre de familia cuando se
enteraron de las “cosas” que sus hijos estaba viendo en las pantallas de los
grandes cines ochenteros. Los zombis no son un invento directo de Romero, ya Bela
Lugosi en su declive protagonizó películas como Zombi Blanco, una
historia de Vudú en las islas caribeñas. Romero reinventó el término zombi
y lo hizo popular en el mundo. Y detrás del genio de George A. Romero,
uno de los reyes del cine de bajo presupuesto, vinieron docenas de imitadores
afanados en evocar el éxito zombinizado las taquillas. Tenemos
directores como Bruno Mattei, Lamberto Bava, Darío Argento, Ruggero Deodato,
Andrea Bianchi y Sergio Martino quienes inundaron las salas de cine con
millones de litros de hemoglobina vegetal y entrañas de puercos para lograr un
rictus de horror en la gente que pagaba por ver aquellas horrorozidades cinematográficas.
Ruggero Deodato
vino a Colombia a rodar una película que vendieron como un documental y fuimos
a verla convencidos de que unos infortunados periodistas habían sido víctimas
del canibalismo de una tribu indígena desconocida del Amazonas, película del
género lo que hoy conocemos como el Mockumental (De la palabra Mock que
en inglés significa burla o al que también han llamado “Material encontrado”).
No se imaginan la sorpresa que me llevé cuando conocí a al señor Germán
Canal, quien fuera camarógrafo de Inravisión y que lamentablemente fue
víctima mortal en un robo a su residencia en Chinchiná Caldas, y que en una
conferencia dictada por él en la universidad católica de Manizales nos dijo que
la película Holocausto Caníbal no era un documental, pues había estado
como colaborador en el equipo de cámaras junto con Dioniso Chávez quien asistió
en los efectos de maquillaje… ¡Plop!
Lucio Fulci
estrenaba el mismo año en que se presentó la lamentable producción Ítalo-colombiana,
una de las más horripilantes y vermífugas películas que pasara por las grandes
pantallas del cine. Virus (título original) se realizó en Nueva York por
todo un equipo de filmación traído desde Italia, con actores italianos que
hablaban inglés. Muy similar a lo que sucedió en Colombia con Holocausto
Caníbal.
Fulci imitó el
cine de Romero no cabe la menor duda, de hecho, Romero intentó demandar en
varias oportunidades al director italiano, pero siempre pudo zafarse de los
compromisos legales. Fulci hizo muchas
películas y logró que algunas llegaran a ser de culto como “Aquella casa al
lado del cementerio” (Quella Villa accanto al cimitero – 1981), o (Tu vivrai en el terrore: L’aldilà) “Vivirás en
el terror la vida futura”, pero lo que más nos inquieta es que en Virus
su película con muy mala traducción al español en su título (Apocalipsis
Zombi) aborda el tema de un virus elaborado en un laboratorio que se
extiende por el mundo. Qué raro… me pareció que un zombi se está riendo bajito.
El Contagio zombilizante se extiende por las
mordidas de un infectado (Igual que la vampirización y la licantropía), pero la
covidinización (Ser infectado por el Covid 19) se produce por las babas
de otro o por el solo hecho de hablar con un infectado, pues ya se sabe es
aéreo. La mejor manera de evitar ser covidinizado
es quedarse en la casa. En la película de Lucio Fulci
vemos al final un espantoso desfile de zombis que entran a la ciudad de Nueva
York a comer gente. En estos días de cuarentena he leído demasiado, he escrito
mucho, he dictado muchos talleres y he visto muchísimas películas, no pude
evitar comparar la entrada de los zombis a la capital de mundo con la imagen
que nos muestran los noticieros de la gente imprudente que sale a la calle sin
son ni ton. Lucio Fulci es como un profeta del desastre.
Las películas de gore de zombis son difíciles
de ver. Hay que tener fuerte el estómago para resistir los vomitivos argumentos
expuestos en color rojo sangre. El tiempo de confinamiento a causa del COVID 19 quedó
atrás y nos dejó muchas tristezas pues fueron muchos quienes esta enfermedad se
llevó a la tumba. También dejó cosas buenas como el que aprendimos a compartir
en familia, nos reunimos de nuevos para conversar y convivir. A muchos nos
obligó a trabajar desde la casa con el computador y a ser mejores cibernautas.
El cine explícito donde corren litros de sangre,
donde no hay límites en el uso de recursos para conmover al espectador ha
llegado a extremos como el goreporn donde se combina el sexo con el gore dando
origen a la palabreja inglesa. A quienes amamos el cine no nos gusta este
género, porque es la peor forma de
exhibición en sala o en plataformas streaming, pero si tiene muchos adictos que
gustan ver correr litros de sangre, aunque no haya mucho que contar en la
película.
JOSE FERNANDO RUIZ PIEDRAHÍTA
Comunicador social y periodista
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